martes, 22 de marzo de 2011

La casa del inquisidor

La Sinagoga del Agua, en Úbeda, ha estado sepultada durante cientos de años bajo toneladas de cascajo, emparedada tras gruesos muros de piedra y arena, y también disimulada entre los alicatados y las falsas paredes de las numerosas obras, particiones y reparaciones que ha sufrido el solar y el inmueble de la sinagoga desde el siglo X. Se habrá perdido mucho, sin lugar a dudas, pero también hemos tenido la inmensa suerte de recuperar al menos 7 estancias, que son todo un lujo para los amantes de la cultura y el patrimonio, y que iremos desgranando una por una.

Sala de los testigos, también conocida como Casa del Inquisidor, está adornada con objetos de época.

Al interior de la Sinagoga del Agua se accede desde la sala de Recepción de Visitantes. La primera estancia del recinto, la Casa del Inquisidor, se halla rebajada varios peldaños. Es una pequeña bajada de 7 escalones, pero ya parece indicar que te estás adentrando en otra dimensión. Está decorada con mobiliario y enseres que datan del siglo XV en adelante: bargueños, escritorio, plumas y tinteros, pergaminos, cuadros y crucifijos. Pretende, con ello, recrear el domicilio del inquisidor de Úbeda, que ocupó el inmueble después de expulsar a los judíos de la ciudad.

Libros y pergaminos sobre una antigua mesa del siglo XV.

Nada más conquistar Granada, los Reyes Católicos promulgan un edicto por el que destierran a los judíos de todos sus reinos. Los que deciden quedarse son bautizados, y pasan a engrosar la lista de conversos: el objetivo favorito de la Inquisición. Durante el siglo XVI las denuncias y las persecuciones de los judeoconversos es feroz, una nefasta situación que se prolonga, con más o menos altibajos, hasta el siglo XVIII. En la sala conocida como casa del inquisidor, se abre un ancho arco apuntado que da acceso a la siguiente estancia de la Sinagoga del Agua: la Sala de las Tres Culturas, que os contaremos más adelante.

Parte del arco ojival que da acceso a la Sala de las Tres Culturas

Si no puedes esperar, hacemos visitas guiadas todos los días, mañana y tarde. Sólo cuestan 3 euros. Los miércoles la visita está reservada para grupos. Y si adquieres tu Bono Turístico U+B, entre todas sus ventajas, encontrarás un precio especial para visitar la Sinagoga del Agua.

¡Informate!: 953 75 81 50




martes, 15 de marzo de 2011

Un caso de emparedamiento en Úbeda

Aunque parezca mentira, el emparedamiento es una actividad muy frecuente en toda Europa durante el siglo XVI, que afecta sobre todo al género femenino. Y también, aunque parezca mentira, la mayoría de estos crueles encierros son voluntarios. Las mujeres sepultan sus cuerpos para liberar sus almas. Se sienten, así, más cerca de la divinidad. Sin embargo, otros emparedamientos nada tienen que ver con el consentimiento y la mística, sino con la fuerza y la represión más brutal. Muchas mujeres, en el medievo, eran sometidas a esta cruel práctica como castigo por manchar la honra familiar, por casos de adulterio, infidelidades, celos, o cualquier otro espurio motivo.

Casa de las Torres, en una postal coloreada de principios del siglo XX

La casona palaciega de las Torres, en la ciudad de Úbeda, es protagonista de un caso de emparedamiento ocurrido en esta época. A principios del siglo XX, un albañil que realizaba obras de reparación en el inmueble, descubrió detrás de una gruesa pared un amasijo de huesos, hábitos religiosos y rosarios. Los despojos fueron adjudicados a Ana (o Antonia) de Orozco, una joven recién casada que desapareció de la noche a la mañana en aquel enrome y frío palacio a mediados del siglo XVI. La familia acusó entonces al marido de la chica: Andrés Dávalos de la Cueva, nada menos que caballero de la orden de Santiago, regidor y comendador de la ciudad. Era un tétrico personaje, demasiado poderoso, que no dudó en cerrar la boca a sus suegros con doblones de oro. La leyenda retrata al marido Andrés Dávalos como un hombre ya entrado en años, celoso y sin escrúpulos, que al sentirse traicionado por su joven y hermosa mujer, no dudó en emparedarla viva, para lo que cuidó de vestirla con hábitos de monja.

Patio de la Casa de las Torres a principios del siglo XX. La mayoría de los arcos están cegados, y en el suelo hay esparcidos capachos de esparto para prensar la aceituna.

Tan jugoso episodio de la historia de Úbeda no escapa a la maravillosa pluma de Antonio Muñoz Molina, que vivió su infancia justo enfrente de la Casa de las Torres. En El jinete polaco (Premio Planeta y Premio Nacional de Literatura) relata su propia versión novelada de los hechos. Según nuestro escritor fue un gato el que entró en el edificio e hizo saltar una bomba de la guerra civil que ocasionó el derrumbe de un muro, tras el que apareció una momia vestida de época: “Guapísima, como una artista de cine, y rápidamente corrigió, como una estampa de la Virgen, vestida de dama antigua, morena, con tirabuzones, con un vestido de terciopelo negro, con un rosario entre las manos, una santa martirizada en secreto, emparedada en el sótano más hondo de la casa de las Torres, tras un muro de ladrillo que la explosión de una granada derribó por azar”.

Detalle de una gárgola de la fachada de la Casa de las Torres. Estas grotescas esculturas eran símbolo de irracionalidad, de vicio frente a la virtud. Autor: Antonio José Muro Sánchez

Pero, una leyenda que se precie debe buscar un final acorde, en el que no queden impunes los horrendos hechos cometidos. Así, los huesos de Ana de Orozco fueron enterrados en el cementerio de San Ginés de la ciudad, y desde entonces, la noche de Todos los Santos, se escuchan en su tumba los patéticos lamentos del marido, rogando perdon durante la eternidad...

Si te ha gustado, no te pierdas la ruta sobrenatural y esotérica de este sábado 19 de marzo.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Platos de caza menor en el Jaén medieval

Coto de caza en Sierra Morena. Autor: El coche de san Fernando

Si hoy en día la riqueza cinegética de la provincia de Jaén es excepcional, ¡imagínate lo que debió ser hace medio siglo! Jaén es la provincia española con mayor número de Parques Naturales, entre los que se encuentran las exuberantes sierras de Cazorla, Segura y las Villas, junto con las soleadas dehesas de Sierra Morena. Todo un paraíso para los cazadores de ahora y para los de antes, ¡que tenían que vérselas hasta con los osos! “En 1486 los vecinos de Torres obligan a su señor, el comendador, a que les facilite licencia para cazar jabalíes y osos” (Revista Don Lope de Sosa, 1913).

Naturaleza muerta con aves de corral. Sánchez Cotán (1560-1627)

Sin embargo, desde la Baja Edad Media, es mucho más frecuente la caza menor: de liebres, conejos, patos silvestres y sobre todo, perdices. Al contrario de lo que puedas pensar, la caza de piezas menores era considerada también un lujo, sólo al alcance de las clases sociales más acomodadas. En el siglo XV, un par de perdices llegaban a costar 25 maravedíes ¿Quién se lo podía permitir?

Magret de pato de los "señores de palacio", plato estrella del restaurante Cantina La Estación

¡En fin!, el panorama ha cambiado muchísimo en la actualidad. En Úbeda son numerosos los bares y restaurantes que sirven, hoy en día, exquisitos platos con piezas de caza menor. Otros, como la Cantina La Estación, evocan aquellos tiempos con recetas más que innovadoras y sugerentes, dentro de las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento que tienen lugar en Úbeda. Su plato estrella es el magret de pato “de los señores de palacio”, y puedes degustarlo hasta el día 20 de marzo. Está elaborado con magret de pato, uvas moscatel, reviolis de caqui macerados en whiskey, granadas y frutos del bosque, simplemente... ¡irresistible!


Más información en ArtificiS: 953 75 81 50

miércoles, 2 de marzo de 2011

Recetas tradicionales con toques innovadores

Las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento, que se celebran en la monumental ciudad de Úbeda, son un muestrario de jugosos platos tradicionales que desprenden, también, sutiles aromas futuristas ¡Qué difícil resistir a la creación gastronómica de nuestros chef! ¡Y qué maravilloso regalo para los paladares exquisitos! Si el tuyo es de estos últimos tienes que probar el menú del restaurante-tapería Antique, hasta el 6 de marzo.

El restaurante y tapería Antique está situado en la calle Real, en pleno casco histórico de Úbeda,. Autor: Crastino, de El Laboratorio Gastronómico.

Es un laboratorio culinario donde encajan a la perfección la sabiduría de otros tiempos con la osadía del porvenir. No en vano, el restaurante Antique es una joven iniciativa que ya ha logrado sus reconocimientos en el mundillo gastronómico, con recetas tan sugestivas como las chuletillas de Cordero en costra de trigo y sésamo, acompañadas con ensalada de cous-cous, kumato, menta y dátiles ¿Te atreves a cocinarla? Necesitarás chuletillas de cordero segureño de palillo, huevo, harina, sémola de trigo, sésamo dorado, tomates kumato, cous-cous, hojas de menta, zumo de limón y de naranja, dátiles y aceite de oliva virgen extra de la tierra de Jaén.

Chuletillas de cordero según la receta del restaurante Antique, con el chef Fernando a la cabeza.

¿Cómo hacerlo? ¡Sencillo! tienes que preparar el cous-cous y añadirle los tomates kumato pelados y cortados a cuadraditos, junto con menta y aceite arbequino Melgarejo, sal y limón. Una vez el cous-cous preparado, le quitas el hueso a los dátiles para partirlos por la mitad. Los dátiles tienen que haber macerado antes en zumo de naranja, zumo de limón, aceite y menta. Por último, debes salpimentar las chuletillas, con los huesos pelados, y pasarlas por harina, huevo, y por una mezcla hecha con sémola de trigo y sésamo dorado, y… ¡ya está!


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lunes, 21 de febrero de 2011

La Úbeda de Muñoz Molina

Antigua plaza del General Saro en los años 60, hoy conocida como plaza de Andalucía y totalmente remodelada. En Mágina, la ciudad inventada por Muñoz Molina, esta es la plaza del General Orduña.

La ciudad de Úbeda es el universo literario del escritor Antonio Muñoz Molina, formado por constelaciones de vivencias, recuerdos, personajes, emociones y sueños que reinventan la realidad. Muñoz Molina la llama Mágina, porque, en esta última se permite la licencia de acomodarla a su gusto. “Úbeda está en los mapas y Mágina en la literatura. Mágina la cambio yo como quiero, le pongo estación, se la quito, como es gratis…”, dice nuestro escritor en una entrevista realizada por Mª Lourdes Cobo Navajas. Úbeda, o Mágina, brota de la pluma de Muñoz Molina igual que la sangre lo hace del corazón. Se le escapa, incluso, cuando escribe artículos de opinión, donde, mezclada con los datos de la más rabiosa actualidad, introduce “de rondón” el nombre de alguna calle o personaje de Mágina, como un guiño fatal hacia sí mismo y que sólo comprenden sus más fieles seguidores.

Casa de las Torres, en la plaza de San Lorenzo. Muñoz Molina novela el hecho de la mujer emparedada que apareció tras unas obras de rehabilitación en el inmueble.

En novelas como Beltenebros, Beatus Ille y, sobre todo, El jinete polaco, Úbeda (convertida en Mágina) está presente de forma abrumadora. Antonio Muñoz Molina nombra lugares reales de la ciudad, con nombres reales que cobran una nueva dimensión. “Me acuerdo del invierno y del frío, del azul absoluto en las mañanas de diciembre y el sol helado en la cal de las paredes y en las piedras amarillas de la Casa de las Torres, me acuerdo del vértigo de asomarme a los miradores de la muralla y ver delante de mis ojos toda la hondura de los precipicios y la extensión ilimitada del mundo, las terrazas de las huertas, las lomas de los olivares, el brillo quebrado y distante del río, el azul oscuro de las estribaciones de la sierra, el perfil de estatua derribada del monte Aznaitín”.

Paisaje que se divisa desde el mirador de San Lorenzo, el horizonte de los sueños de evasión del escritor. Autor: El Mundo

En estas obras también hay mucho de autobiográfico. A través de Manuel, el protagonista de El jinete polaco, sabemos como nació Muñoz Molina: “Soy incapaz de imaginarlo vencido por una pasión (…) acariciando a mi madre y diciéndole una palabra de ternura en aquella habitación donde se mudaron al casarse y dónde yo nací, el cuarto de la viga, tan cerca del cuartel que medían las horas según los toques de corneta”. El malogrado personaje de Jacinto Solana, en Beatus Ille, nos cuenta, también, las buenas dotes de estudiante del escritor ,y las necesidades de su familia en los duros años de la posguerra: “después de vender las últimas hortalizas y cerrar su puesto en el mercado, iba a ponerse el cuello duro y el traje y los botines de los entierros para informar al director de que yo, Jacinto Solana, no iba a volver a la escuela porque ya era un hombre y el me necesitaba para trabajar en su tierra hasta el fin de mi vida”.


Iglesia de San Lorenzo, aunque ya sin la yedra que cubría su esbelta espadaña.

En el barrio de San Lorenzo vivió sus primeros años Antonio Muñoz Molina, haciendo acopio de las experiencias y emociones más intensas de su vida. Este lugar es una fuente de inspiración, un refugio balsámico al que siempre vuelve nuestro autor en sus novelas, cargado de recuerdos y evocaciones de Mágina ¿o son de Úbeda?: “enfilo la acera del Rastro camino de la Cava y del barrio de San Lorenzo (…). Las barberías, las tabernas con su olor a vino fermentado y sus letreros en forma de televisor, los coches aparcados entre las acacias (…), los hondos solares de palacios derribados donde se levantan armazones de pilares de hormigón y vigas metálicas, el semáforo recién instalado en el cruce del Rastro con la calle Ancha.", escribe en El jinete polaco.

Échale un vistazo al vídeo Entre Úbeda y Mágina, si quieres recrearte un poco y entrar en calor. Y, si lo que deseas es visitar Mágina a fondo, la Úbeda literaria de Muñoz Molina, entonces apúntate a la ruta literaria El jinete polaco.


martes, 15 de febrero de 2011

Apuntes sobre los judíos en Úbeda

Casas judías en el casco antiguo de Úbeda

El descubrimiento de la Sinagoga del Agua arroja nuevas luces sobre la historia de los judíos en Úbeda. La judería de la ciudad estaba situada en las proximidades de la colegiata de Santa María, junto a la antigua muralla, donde se abría una puerta que daba acceso al barrio sefardita. Sin embargo, la Sinagoga del Agua demuestra que la antigua comunidad hebrea excedía estos límites, y que es mucho mayor y más importante que lo imaginado.

La ciudad de Úbeda y su recinto amurallado en la antigüedad

En principio, la judería de Úbeda es un barrio seguro, protegido por los gobernantes de turno de la ciudad que obtienen múltiples servicios de quienes lo habitan. Aunque, la mayor parte de los judíos de Úbeda son agricultores. Sin embargo, esta situación cambia en el siglo XIII, tras la conquista castellana. El número de judíos aumenta en la ciudad, y se ven sometidos a leyes discriminatorias que les prohíben, por ejemplo, tener esclavos cristianos, o tener la tierra en propiedad. Se ven obligados, así, a buscarse la vida en actividades como el comercio, la artesanía, la recaudación de rentas o los préstamos. No obstante, la convivencia transcurre sin graves incidentes durante un tiempo, como lo demuestran los fueros de Baeza, Úbeda, e Iznatoraf. Pero, la chispa de la intolerancia termina por estallar y, en el año 1391, comienza la diáspora de los sefarditas de Úbeda, perseguidos por la ola antisemita que recorrió todo el país en el siglo XIV. A partir de entonces la vida de un judío en Úbeda no será nada fácil.

Casa judía en el casco antiguo de Úbeda

Ejemplo de ello es lo sucedido a Fernando de Santisteban, judío y mercader de Úbeda. Según documentos del Archivo Histórico de la ciudad, es condenado por el Santo Oficio en el año 1482 a cárcel y confiscación de bienes, por hereje. Los judíos que gozan de cierta holgura económica, como es el caso de Fernando de Santisteban, son el blanco perfecto para las diabólicas maquinaciones de la entonces todopoderosa Inquisición.


Más información:

953 75 81 50

info@artificis.com

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Has probado los andrajos de caza?

Si aún no los has probado, las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento te ofrecen una estupenda oportunidad. Sólo tienes que venir a Úbeda, reservar mesa y mantel en el restaurante El Zaguán, y decir con énfasis: ¡Quiero andrajos de caza! Es uno de los platos más tradicionales y sabrosos del recetario ubetense. Si te manejas bien con los fogones puedes probar a cocinarlos tú mismo. Necesitarás liebre, perdiz, gambas peladas, pimientos morrones, tomates, ajos, laurel, caldo de caza, cebolla, alcachofas, hierbabuena y, para la masa, harina, agua y sal, junto con un buen chorreón de aceite de oliva virgen extra.

"Andrajos de caza". Receta proporcionada por el restaurante El Zaguán de Úbeda

Para comenzar, prepara la masa en un bol grande y déjala reposar un par de horas. Mientras, ralla los tomates y deshoja las alcachofas para dejarles sólo el corazón, que se corta en cuatro trozos. Pica las cebollas y los ajos, y corta, también, los pimientos en cuadritos. En una cazuela, rehoga en aceite de oliva virgen extra la perdiz y la liebre, junto con las cebollas, ajos, pimientos, alcachofas y el tomate rallado. Una vez acabado el sofrito se añade el caldo de caza y se deja hervir. También hay que añadir la masa que preparaste en un principio, cortada en cuadraditos de 3 a 4 milímetros de espesor. Para terminar, añade un toque de picadura de hierbabuena y ajo ¡Buen provecho!

Aceites de Oliva Virgen Extra Melgarejo, el aceite oficial de las jornadas gastronómicas

¡Recuerda! la elección de un buen aceite de oliva virgen extra es fundamental para asegurar el éxito de tus platos. Los de la marca Melgarejo son los utilizados en estas Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento. Sobre todo el aceite de oliva virgen extra Melgarejo Selección Gurmet, que está elaborado con aceituna picual, de los olivos de las fincas de la familia Melgarejo, una saga familiar que se remonta al año 1780.